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martes, 1 de agosto de 2017

UN LUGAR QUE PARECE LEYENDA

En 1963, la empresa maderera NIPCO cerró operaciones en el Caribe Norte de Nicaragua; antes de irse de Nicaragua, levantaron el puente sobre el río Wawa, a la altura de Snaky, y también se llevaron los rieles de centenares de kilómetros de línea férrea, que unían los campamentos madereros y bananeros.

El río Wawa es uno de los más caudalosos y anchos de Nicaragua, está sobre la ruta Managua – Puerto Cabezas; cuando sus aguas crecen, dejan incomunicadas a miles de personas, incluyendo los habitantes de Puerto Cabezas; porque inunda los llanos cercanos, a veces hasta más de dos kilómetros a ambos lados del río.

Foto del río Wawa, a la altura de la comunidad Wawa Boom. Al fondo se observa la barcaza transportando camiones de un lado al otro del río.

Por eso, se considera casi una leyenda la existencia de un puente ferroviario antiguo sobre este río, muy pocos lo han visto; pero, en efecto, existió, y fue desmantelado por la NIPCO en 1963. Tuvimos la oportunidad de visitar el sitio donde estuvo este puente y aún pueden observarse, como testigos de piedra, sus bases.

Antes de contarles dónde queda, mejor dicho, dónde quedaba el puente, tenemos que darles algunos datos de interés. Primero, el municipio de Puerto Cabezas, es la capital de la Región Autónoma del Caribe Norte, conocida antes como RAAN. Este municipio tiene una extensión de 5,984.81 kilómetros cuadrados y su casco urbano se llama Bilwi; hay muchas personas que confunden un nombre con el otro: Puerto Cabezas es el nombre del municipio y Bilwi es el nombre de la ciudad.

Segundo, desde Managua hasta Bilwi hay un total de 536 kilómetros, desglosados de la siguiente manera: Managua – Boaco, 88 kilómetros; Boaco – Siuna, 230 kilómetros; Siuna – Rosita, 73 kilómetros; y Rosita – Bilwi, 145 kilómetros. En total, como le decíamos, son 536 kilómetros desde Managua hasta Bilwi, pero 37 kilómetros antes de llegar a Bilwi, está el paso del río Wawa, que corta la carretera. Como no hay puente, se debe pasar por una barcaza.

Tercero, el río Wawa es uno de los más notables de Nicaragua, es el sexto río más largo, aunque está lejos del primer lugar que es el Coco, con 680 kilómetros de largo; el Wawa tiene “apenas” 160 kilómetros de largo, pero es uno de los más caudalosos porque nace y se desplaza por una de las zonas más húmedas de Nicaragua.

En la época seca, el ancho del Wawa es de 150 metros, en el sitio donde opera la barcaza, que es en la comunidad Wawa Boom; pero en la época de lluvias inunda todo el llano alrededor y la misma comunidad Wawa Boom queda aislada, por eso sus pobladores acostumbran transportarse en canoas de madera, con remos o canaletes, o en embarcaciones de fibra de vidrio, con motor, llamadas “pangas”.

Canoas o botes de madera de los pobladores misquitos de Snaky. Se ve que en este punto el río no es tan ancho como en Wawa Boom.

Las compañías bananeras y madereras construyeron el puente para los trenes que transportaban los bananos y la madera; pero lo hicieron río arriba, en donde el Wawa es mucho más estrecho. Ese lugar queda junto a un pequeño río, o caño, llamado Snaky, donde ahora hay algunas casas.

Para llegar a Snaky, después de pasar por la barcaza en el río Wawa, hay que dirigirse a Waspán, que está en la frontera con Honduras, a la par del río Coco y a una distancia de 632 kilómetros de Managua. Unos 50 kilómetros antes de Waspán, se llega a una pequeña comunidad llamada Swich de Moss, ahí doblamos a la izquierda, saliéndonos del camino principal hacia Waspán y enrumbando por entre unos caminos secundarios o “trochas” madereras, entre los pinos jóvenes que cubren el llano. Seguimos por esta trocha – para recorrerla hay que viajar en vehículo 4x4 – sorteando los "pegaderos", a lo largo de 11 kilómetros de viaje, hasta llegar al pobladito Snaky.

Dejamos los vehículos a un lado del camino y bajamos a pie hasta el río, para contemplar, lo que casi se considera una leyenda, un lugar casi mítico: las bases de lo que fue un puente sobre el río Wawa.

Ese lugar, Snaky, está en medio de la nada, ya que los centros poblados más cercanos están a más de 40 kilómetros; y déjenme decirles, que es un lugar que está destinado a convertirse en un atractivo turístico. Ese antiguo puente era el nudo de vías férreas – hoy abandonadas – que cruzaban la selva en distintas direcciones. En un futuro, es probable que alguna carretera se construya ahí porque permitiría la comunicación terrestre con comunidades de la zona occidental de la Reserva de Biósfera BOSAWAS.

No lo habíamos mencionado, pero toda esta zona está habitada por comunidades indígenas Misquitas y Mayangnas. Ellos fueron los pobladores originales de todas estas comunidades, y desde aquí se extendieron por la costa caribe de lo que ahora es Costa Rica y Panamá, hasta alcanzar Colombia.

Aquí están los restos que confirman que en algún tiempo, sobre el río Wawa existió un puente. Al otro lado del río inicia una selva ininterrumpida hasta cerca de Wiwilí, en Nueva Segovia.

Entre el sitio donde estuvo antes el puente, en Snaky, y donde ahora está el paso de la barcaza, hay cerca de 80 kilómetros y los habitantes de todas las comunidades indígenas ubicadas río arriba van hasta Wawa Boom a vender sus mercaderías, para lo cual utilizan balsas que simplemente dejan ir río abajo con la carga, mientras las dirigen entre las piedras y la corriente del río.

Al otro lado de Snaky, ya cerca de la comunidad indígena Awas Tingni, inicia una región selvática ininterrumpida que termina hasta las riberas del río Coco en Wiwilí, Nueva Segovia. Usted podría caminar a lo largo de semanas, sin encontrar poblados, por el centro de montaña de BOSAWAS. La lluvia recia, los ríos crecidos, el bosque húmedo cerrado, junto a los llanos inundados impasables: le recordarán que Nicaragua aún posee una rica biodiversidad que debemos cuidar y conocer. 

jueves, 18 de junio de 2015

Pantasma y Wiwilí esperan

Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Matagalpa y Jinotega, aún esconden – pienso – lo mejor de sus atractivos turísticos. El norte de Nicaragua tiene mucho que contar… y el cuento apenas inicia.


El río Coco, visto de Wiwilí Jinotega, hacia el sur: se observa el transporte de mercadería 

Su geografía recortada abruptamente, su clima, increíble brumoso, como en Jinotega, da paso a micro-climas que cambian y se conjugan hasta bajar al clima cálido y lluvioso de la costa Caribe. Sus tribus de origen Matagalpa o Chontales, o Ulúas, dejaron a lo largo de su geografía testimonio de su escogencia, de su presencia y forma de pensar; hoy nos toca entenderlo.

Una pequeña muestra de ese potencial turístico de la zona norte, son los municipios Pantasma y Wiwilí (en realidad debiera escribirlo Güigüilí).

La carretera de Pantasma a Wiwilí, es un tramo notable de nuestra historia y de nuestra geografía. Si Usted quisiera tan solo una pequeña prueba de lo mucho que ha cambiado Nicaragua, sólo tiene que visitar este pedacito de geografía y hacer su propio juicio de nuestra belleza y de nuestro reencuentro como país, nación y cultura.

Si Usted no conoce Pantasma, no debe dudar en visitarlo: fue considerado a lo largo de muchos años un lugar mítico para los conquistadores españoles. A inicios de nuestra historia, la región se plantó como una zona mítica de fantasmas y deidades indígenas que atemorizaron a los españoles.

Wiwilí, fue una zona de embarque de madera, su papel en la orilla del río Coco fue de servir de último punto de acceso desde Nueva Segovia a la Costa Caribe de Nicaragua. Su importancia estratégica se vio aumentada durante la guerra del General Sandino, que propuso este municipio, como un modelo de desarrollo comunitario.


Detalle del ribera oeste (Nueva Segovia) del río Coco

Como les decía, hoy ambos municipios – Pantasma y Wiwilí – y sus pobladores, apenas comienzan a mostrar su gran potencial productivo: café, cacao, musáceas, granos básicos, ganado y demás; y en el tema de turismo… juzguen Ustedes.

Estuve en cada una de las comarcas de Pantasma sobre el camino a Wiwilí: El Aserrío, El Malecón, Estancia Cora (Guasimal), El Chile, Bocas de Vilán, Zompopera 1 (El Bojazo), Zompopera 2 (Zompoperita), El Comal y El Cuá Abajo. En cada una de ellas he hablado con los productores campesinos, y en cada una de ellas he encontrado la propuesta de seguir adelante. Así que, el despertar turístico de esta zona es cuestión de tiempo.

En Wiwilí, sus comarcas La Marañosa, La Concordia, Maleconcito, Corozal, El Jicote y El Cacao, todas ubicadas sobre la carretera a Pantasma, igualmente esperan un aumento del turismo con la construcción de la carretera de concreto hidráulico, que ya está en diseño.

Los dos principales atractivos de Wiwilí son su propia ribera junto al río Coco, el río más portentoso de Nicaragua; y su adyacente macizo Kilambé, que es un conjunto de alturas de más de mil metros, con una alta diversidad biológica.

Primero les hablo del río Coco. Este río divide a los Departamentos de Jinotega y Nueva Segovia. En el caso del Departamento Nueva Segovia, para llegar ahí la ruta es Ocotal – San Fernando – Susucayán – Quilalí – Wiwilí; y en el caso del Departamento Jinotega, la ruta es Jinotega – Pantasma – Wiwilí. Ambas rutas se encuentra en el río Coco. En resumen, hay dos municipios que se llaman Wiwilí, uno pertenece a Nueva Segovia, el otro a Jinotega, y están separados por el río Coco.

El río Coco, como les contamos antes, nace en el cañón de Somoto, al juntarse los pequeños ríos Comalí (que viene de Honduras) y Tapacalí (que viene de de San José de Cusmapa). Cuando pasa por Wiwilí ya ha recibido los aportes de los ríos Macuelizo, Dipilto, Estelí, Jícaro, Pantasma y Cuá. Los pangueros o lancheros que trabajan ahí conocen la dinámica de vida del río: por ejemplo, cuando lleva mucha lechuga de agua saben que está lloviendo en el río Cuá, y así conocen las demás cosas de sus llenas, sus bajos, corrientes, y demás.



El macizo del Kilambé, observado desde las haciendas cafetaleras en San Felipe

Después de Wiwilí, el río Coco recibe los aportes de los río Poteca (Pochteca: significa “comerciante” en nahua), Amak, aunque los mestizos decimos “Hamaca”, (Amak: significa “jicote” en mayangna) y finalmente el río Waspuk.

Segundo, les hablo del Kilambé, que en realidad es un macizo o conjunto de cerros, sus principales alturas son: Peña del Gigante (1484 msnm), Las Nubes (1689 msnm), el Bordo de las Ventanas (1630 msnm), La Peña (1526 msnm), y El Chorro (1626 msnm); en sus alturas aún es posible la observación de Quetzales; aunque también se reporta la observación de pumas, dantos y el pájaro campana.

Si quiere darse una idea del Kilambé, solo ponga en el Google Earth: Reserva Natural Cerro Kilambé, Jinotega, Nicaragua. Ahí aparecen también por defecto los lugares San Felipe y Kilambé, que es en realidad la comarca Maleconcito, ubicada sobre la carretera. También, si le da en el Google Earth activar “carreteras” le va a aparecer la carretera Pantasma – Wiwilí, con el número 43.


Pequeña capilla rural en la comarca La Marañosa, muy cerca del río Cuá

Al igual que otros atractivos “vírgenes”, aún no hay en el macizo sitios para la recepción de turistas, así que si va por su cuenta, y quiere ir, se va desde Managua a Jinotega, y de ahí a Pantasma, después desde Pantasma hasta Wiwilí y al llegar a la comarca Maleconcito toma el camino carretero (bien rotulado) hasta la comarca San Felipe, en donde podrá contemplar de primera mano el macizo. Si desea alguna caminata, podría contactar con pobladores locales para hacer este recorrido. Desde San Felipe se puede apreciar un pequeño hilo de agua que baja de sus paredones de piedra volcánica.

El Kilambé tiene más de 55 kilómetros cuadrados y separa o divide los cursos de los ríos Coco - a su izquierda - que va paralelo a la carretera hacia  Wiwilí; y a su derecha - el río Bocay. Por el norte, limita con la comunidad Plan de Grama, y por el sur con Aguas Rojas

Con los pobladores locales constatamos que existen visitas de turistas extranjeros a la zona, aunque no supieron identificar la turoperadora.

La recomendación general es que visite el lugar, pero no en época de lluvia fuerte, porque para ir a San Felipe hay que pasar por vados que se llenan durante el invierno. Otra recomendación es que si quiere ir hasta San Felipe debe ser en un vehículo 4 x 4 en buen estado, porque hay subidas fuertes.

Pero, no queremos insistir más, lo mejor es que si quiere ir… simplemente vaya; visítelo y seguramente – si ama la naturaleza – no se arrepentirá.


lunes, 22 de abril de 2013

RESERVA DE BIÓSFERA BOSAWAS


Nicaragua tiene más de dos millones de hectáreas bajo protección ambiental, que componen cerca de 75 áreas protegidas. En este día de la tierra queremos saludar este esfuerzo nacional con un artículo dedicado a una de sus dos Reservas de Biósfera: BOSAWAS, que fue declarada Reserva de Biósfera por la UNESCO en 1997.


Como se sabe, BOSAWAS en realidad es una palabra formada por la primera sílaba de los nombres de los principales accidentes geográficos de la Reserva: Río Bocay, Cerro Saslaya y Río Waspuk. Ya es una palabra común entre los nicaragüenses y se pronuncia con acento agudo: Bosawás.


La Reserva es un territorio extenso que abarca más de 800,000 hectáreas e incluye cinco Reservas Naturales y un Parque Nacional. Abarca un total de siete municipios: Wiwilí, El Cuá y Bocay (Departamento de Jinotega); Waspam, Bonanza, Siuna y Waslala (RAAN). Por lo que al área se puede acceder desde distintos puntos de los Departamentos de Jinotega y RAAN.

 

Hay rutas de acceso al corazón de la Reserva a través de Siuna, que está a 318 kilómetros de Managua. Pero nosotros decidimos visitar la parte occidental de la Reserva, y nos fuimos por la ruta más segura: Jinotega – El Cuá – San José de Bocay – Ayápal.

Desde Managua hasta Jinotega hay 168 kilómetros de carretera pavimentada en excelente estado; desde Jinotega hasta El Cuá son 69 kilómetros, de un camino de todo tiempo que está adoquinado parcialmente; desde El Cuá hasta San José de Bocay hay 32.5 kilómetros de camino de todo tiempo, con algunos tramos malos en invierno, desde aquí ya se recomienda un vehículo todo terreno para evitarse problemas; desde San José de Bocay hasta Ayápal hay 37 kilómetros, de camino de todo tiempo, que al momento de la visita estaba en muy buen estado (mejor que el tramo anterior). En total, en vehículo desde Managua hasta Ayápal son aproximadamente 306.5 kilómetros.


Hay que decirlo muy claro: si Usted no es una persona de aventuras, mejor no se anime a ir; ya que desde Managua es casi un día entero para llegar hasta Ayápal. Éste es un pequeño puerto fluvial de montaña, donde acuden los productores indígenas y mestizos desde sus comunidades a vender productos como cacao, y ganado. Una vez en Ayápal tome en cuenta que no encontrará alojamiento de calidad turística, únicamente hay dos alojamientos con condiciones básicas: cama limpia, mosquitero, baños y servicios higiénicos compartidos.

Lo recomendable es pernoctar en Ayápal y salir de madrugada. Hay que embarcarse en uno de los tantos “batós”; que son botes de fondo plano con una proa recta, ideales para desplazarse entre las piedras y los saltos. Ayápal está a la par del río Bocay, que a partir de este punto es navegable por embarcaciones pequeñas.



En realidad en casi todo su curso en río Bocay no es muy hondo, por eso los botes de motor tienen una tripulación de dos personas: el motorista y un ayudante que va en la proa, con una vara tiene que ir midiendo la profundidad del río y orientando al motorista sobre la dirección a tomar, a esta persona le llaman “probero” (Porque tiene que ir probando la profundidad del río con una vara de 2.5 metros).

Los indígenas Mayangnas, que han vivido desde hace siglos en esta zona, son los que mejor conocen el río, entre ellos nuestro guía Eduardo. Desde Ayápal hasta Amak, que es la “capital” del territorio indígena Mayangna hay 83 kilómetros, aproximadamente, que se recorren en unas seis horas navegando río abajo y unas ocho horas río arriba; dependiendo del nivel del río, ya que se tarda más cuando está más bajo – que fue nuestro caso.

A lo largo del río, se van pasando poblados mestizos, hasta que se alcanza el límite de la Reserva, en donde son fundamentalmente poblados indígenas. Sobre el río Bocay está un territorio indígena que se llama “Mayangna Sauni Bu” (Territorio Mayangna Dos). Los Mayangnas son una etnia amerindia, que mantiene intacta su lengua, entre los términos más mencionados están: Sauni, que significa “territorio”; Asang (cerro), Was (Río), Amak (Miel de jicote), Baba (Avispa). Los nombres geográficos de esta zona están llenos de estos términos indígenas.


Definitivamente, si desea venir a Bosawás, debe venir con la idea que se quedará como mínimo unos tres días. No puede faltar la cámara ya que los paisajes que verá son incomparables. Los poblados principales que encontrará son Tunawalan, Sákara Asang (Cerro El Gallo), Yapuwás, y el Salto Aucatulú (es casi seguro que lo estoy escribiendo mal, pero así lo entendí). En este salto, si puede, debe filmar las maniobras que hacen los tripulantes: piden a los pasajeros que se bajen del bote, y una vez que están solos se lanzan en el salto, cayendo unos tres metros con todo y maletas. De regreso hay que subir el bote con cuerdas (mecate) y aquí tendrá que ayudar y por lo mismo tendrá que mojarse.
  
Deseamos terminar con la misma advertencia que ya habíamos hecho: si va a ir a Bosawás, debe tener espíritu de aventura; si no es así, rápidamente pasará al pesimismo y de ahí a una pesadilla. Es para personas con espíritu de aventuras, no es un paseo de fin de semana; pero verá una RESERVA DE BIÓSFERA y cuando regrese a la ciudad se sentirá renovado en su compromiso con el planeta.