sábado, 8 de febrero de 2020

¡BUENO, ESTAMOS DE REGRESO!


Después de una larga, larga ausencia, estamos de regreso. Con las botas de hule y la mochila al hombro, nos ponemos nuevamente a recorrer los largos y floridos caminos de la Nicaragua. Conocer a su tierra es amarla y tenemos que disponernos a… caminar.



Año 2020, hay que avanzar, subir, escalar, nadar; gozar los azules de los lagos, del cielo, de los volcanes. A los jóvenes que nos siguen, también a los no tan jóvenes, les ponemos, además, el reto de estudiar, aprender, emprender. Nicaragua tiene una rica cultura e historia, que sorprenden, igual que los contrastes de su geografía.




Les invitamos a estar pendientes de nuestros recorridos: Waslala, Icalupe, Yalí, Dipilto, El Tuma – La Dalia, Cosigüina… ¡A estar atentos!

Conocer Nicaragua e amarla


jueves, 25 de enero de 2018

VIVIENDAS DEL CARIBE NORTE DE NICARAGUA

La cultura del Caribe norte de Nicaragua se refleja en sus bailes, danzas, canciones, leyendas, gastronomía, etc.; pero hay un aspecto de esta cultura que vamos a resaltar en esta plática con Ustedes: sus viviendas.


La vivienda Misquita y Mayangna, las etnias originarias de la costa caribe norte de Nicaragua, se caracteriza por ser construida sobre pilotes de madera resistente a la humedad; normalmente cuenta de tres ambientes: sala, dormitorio y un pequeño anexo que se utiliza como cocina. Toda la estructura se construye de madera.

Los techos, que antes se hacían exclusivamente de palma, entre ellas la palma llamada “papta”, ahora se construyen con láminas de zinc, que son pintadas con pintura anticorrosiva, principalmente de color rojo, para la resistencia al ambiente húmedo, a veces salino, propio de la costa caribe.



El piso de la vivienda, al igual que sus paredes, se construye de madera. Una tradición muy importante de las etnias indígenas originarias, es mantener sus viviendas muy limpias. Así que, no se acostumbra andar con calzado dentro de ellas; por lo que las botas con lodo se dejan sobre los escalones o en el balcón de la misma. El piso se encuentra, a menudo, a una altura mayor de 1.5 metros sobre el suelo; para evitar la humedad, o como medida preventiva ante las frecuentes inundaciones.

El área del balcón es un espacio utilizado para colgar las hamacas, o para sentarse en las bancas de madera al atardecer; las familias que no tienen balcón en sus viviendas acostumbran sentarse en las escaleras. En el balcón se protege a los niños de caídas con barandas de madera, aunque hemos visto también de bambú.



Siempre que se puede, la vivienda se pinta con colores vistosos, que recuerdan la vistosidad de la naturaleza que aún sobrevive en esta región; aunque los colores más frecuentes son el naranja y verde, pintados con una delicadeza que nos recuerdan los cuadros primitivistas caribeños.

La parte de debajo de la vivienda, es el área de los animales: ahí, gallinas, patos, cerdos y perros, se acomodan durante el día para protegerse del sol y la lluvia. Así que todo es funcional, y pensado para que en un espacio mínimo se brinde la comodidad necesaria a la familia y sus animales.



Normalmente los pueblos originarios no cercan sus viviendas ni sus terrenos; esa práctica que, comienza a aparecer en algunas comunidades, se debe a la influencia cultural de los pobladores mestizos que llegan desde el interior del país. El patio que queda frente a la vivienda se cultiva con cocoteros, mangos, fruta y semilla de pan, lo que termina de dar el matiz, claramente caribeño, a las comunidades.


Tanto en los cayos, en el litoral costero, en la sabana de pinos caribes, en los llanos inundados y en las áreas más altas, como en el sector de las minas; las viviendas se hacen sin mucha diferenciación. 

miércoles, 22 de noviembre de 2017

SAN CARLOS Y EL RÍO SAN JUAN

Una vez que los españoles conocieron de la existencia de un río por donde desaguaba el lago de Nicaragua; se empeñaron por descubrir sus rumbos, en 1527, fue enviado el capitán español Gabriel de Rojas, con la misión de fundar poblaciones a la orilla de dicho río; las órdenes expresas eran de buscar un lugar vistoso, seco, “donde saliendo el sol, reverbere en las aguas corrientes y claras, apartado de ciénagas”.

Garzas morenas y blancas, junto a uno de los muelles

San Carlos es un pequeño pueblo rural de marcado tipo fluvial, está rodeado de amplias zonas bajas, y es común andar por sus calles estrechas bajo la pertinaz lluvia tropical. Por la mañana, nos sorprende el bullicio de los pescadores que van y vienen con sus aperos y redes; las panas y baldes llenos de pescados de escamas que relucen al sol matinal; la gente que acude a sus muelles para viajar al Castillo, San Juan de Nicaragua y otros pequeños poblados diseminados a los lados del río.

Amanece sobre los toldos de las embarcaciones en el San Juan

Todo sorprende, de pronto un sábalo real denota su presencia con un fuerte golpe en el agua; y las garzas morenas y blancas reclaman los mejores sitios cerca de los muelles. Si nunca ha ido a San Carlos, si no conoce el río San Juan, debe hacerlo; le ponemos estas fotos para que se motive.


Explosión de colores matinales, junto al azul triste del río San Juan

San Carlos ha sido sorprendido por el boom turístico provocado por la construcción de la carretera y la renovación de su zona costera. La mayoría de sus sitios de hospedaje no cuentan con parqueo privado, y es común que en la época de verano se saturen. Le recomendamos que, antes de ir, llame a los lugares de hospedaje, y se informe de las condiciones de las habitaciones y los precios del transporte; porque hay muchas variaciones y variedades para todos los gustos. Pero es mejor informarse bien, para no llevarse un disgusto.

Simplemente, ahí, quieta, espera su oportunidad para desayunar


Desde Managua hasta el propio San Carlos hay 295 kilómetros; pero la carretera está excelente. A mediados de este año, el pasaje costaba C$ 152 (Aprox. USD 5) entre Managua y San Carlos. El transporte público acuático desde San Carlos al Castillo cuesta C$ 150, y la primera lancha sale a las 6 de la mañana hacia El Castillo.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Una visita rápida a Miramar y El Velero

Hicimos una visita relámpago a las comunidades El Velero y Miramar. Y queremos compartir con Ustedes algo de lo que vimos. Ya estamos a las puertas de la temporada de verano, y hay que ir llenando la agenda de las vacaciones.

El mar llega hasta nosotros, en Miramar, y nos tiende una alfombra de espuma. Ser un país pequeño también es un lujo: se puede bañar hoy en el Pacífico, y pasado mañana en el Caribe.

Los dos balnearios quedan en el departamento de León, para llegar hasta ellos hay que ir a Puerto Sandino, sobre la carretera vieja a León. Pero antes de llegar a Puerto Sandino, se toma un desvío a mano izquierda. Hay varias instalaciones de tanques de combustible en la zona, por lo que debe tener cuidado para no perderse.

Esta es otra toma del mismo Miramar, allá a lo lejos la tormenta avanza. Me recuerda a Darío: "Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar, a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar"

Primero se llega a Miramar, pasa antes por unas salineras; pero si continúa recto llegará al Velero. En el futuro, todos estos balnearios serán unidos por la carretera costanera, porque si continúa siempre adelante va a salir a otros balnearios: Playa Hermosa y después a El Tránsito.

Esta es la playa El Velero, viendo hacia el sur. La punta que se ve al fondo es lo que divide al Velero de Miramar, ya que son playas contiguas.

Desde Managua hasta El Velero hay 76 kilómetros. Si va en vehículo particular, se puede ir por la carretera vieja a León; si va en bus, se puede ir hasta La Paz Centro y de ahí toma un bus hasta Puerto Sandino; aunque hay buses que se pueden tomar a la entrada del empalme a Puerto Sandino.


De Managua a La Paz Centro cuesta como C$ 26, y de ahí a Puerto Sandino cuesta como C$ 27, en total cerca de C$ 60 de ida.

miércoles, 25 de octubre de 2017

San Miguelito: La otra cara del lago de Nicaragua

La mayor parte de turistas, nacionales y extranjeros, que visitan las costas del lago de Nicaragua únicamente lo han visto desde los departamentos del Pacífico, o a lo sumo lo han visto desde la isla Ometepe. Pero, ¿ya lo ha visto desde las costas del departamento de Río San Juan? Pues, si no lo ha hecho, se ha perdido amaneceres y atardeceres de fotografía.


Vista del lago de Nicaragua, desde el puerto San Miguelito hacia el suroeste. Se observa a la izquierda, sobre el lago, una parte del archipiélago Solentiname. Al fondo, parte de la cordillera volcánica de Costa Rica, de izquierda a derecha parecen el volcán Rincón de la Vieja y el Orosí.

En Nicaragua, los vientos predominantes azotan el lago desde el noreste, procedentes del Mar Caribe, por eso, las olas empujadas por el viento rompen en las playas de arenas volcánicas de Granada y Rivas. A veces, cuando hay mucho viento, en la zona de San Jorge, el oleaje del lago nos recuerda al Pacífico. Por el contrario, visto desde el departamento de Río San Juan, nos recuerda un espejo de agua.


Aquí observamos sobre el plano del horizonte la pequeña isla El Guarumo; tras ella, el archipiélago Solentiname; y más al fondo, apenas se divisan (de izquierda a derecha) los volcanes: Miravalle, Rincón de la Vieja y Orosí. En esta toma no incluimos el Tenorio, que también se divisa desde San Miguelito, está a la izquierda.

Ahora que hay una carretera excelente desde Managua hasta San Carlos, a la orilla del río San Juan, puede aprovechar ese viaje para detenerse en el poblado San Miguelito. Aunque no está sobre la carretera, solamente hay 7.5 kilómetros desde el empalme; es el punto más accesible de esta parte del lago de Nicaragua.


Esta es la misma toma de la noche anterior, pero tomada como a las seis de la mañana; el sol apenas toca las alturas que rodean San Miguelito. En el horizonte, (de izquierda a derecha) sobre el lago, se observan: la punta "Mal Paso", de unos 135 metros de altura y las islas El Boquete, Carrizal (sólo un punto) y El Guarumo.

Si Usted sale de Managua hasta Juigalpa, la cabecera de Chontales, siga adelante, pasa los puentes La Tonga, La Vainilla y otros; siga hasta el puente y empalme de Lóvago, tome por la derecha, hasta la entrada de Acoyapa (mano derecha); siga siempre la carretera principal; llegará al empalme Pájaro Negro, que es la entrada hacia El Almendro (mano izquierda), siga siempre adelante y a 18 kilómetros, encontrará la entrada a San Miguelito (mano derecha). Desde el empalme, hasta el propio poblado de San Miguelito hay 7.5 kilómetros.

Otro de los atractivos de San Miguelito, son sus aves acuáticas que se esconden entre las plantas acuáticas que abundan cerca del muelle. Si es amante de la observación de aves... no pase por alto este destino. La zanata (Hembra del Quiscalus mexicanus) sigue con atención los movimientos de un ave acuática que busca comida ¿La distingue?

Desde Managua hasta San Miguelito hay aproximadamente 255 kilómetros. Desde Managua hasta San Carlos hay 295.

El pasaje desde Managua hasta San Miguelito costaba, en abril de este año C$ 132, equivalente a unos 4.5 USD. Hasta San Carlos costaba C$ 152, aproximadamente a unos 5.0 USD.

A la hora de publicar este artículo, hemos recibido el siguiente comentario que les copiamos:

Hola quería completar su exposición sobre San Miguelito, mencionando que hay dos hoteles cómodos, y 3 hospedajes. Hay varios restaurantes y comedores donde puede probar la comida propia de la zona, más que todo, pescado. Para pasar el día con actividades interesantes le propongo la visita al Tallercito típico Frida: colectivo de mujeres dedicados a costura y manualidades. Si le gusta madrugar, debería ir en bote a ver aves, flora y fauna, en los humedales de la orilla del lago; puede visitar fincas en la zona rural, o pasear en nuestro pueblo acogedor, hasta la punta más alta en donde ahora es el estadio de béisbol, y desde donde puede ver todo el panorama pintoresco de San Miguelito.

Muy agradecido por compartir sus aportes.