jueves, 14 de julio de 2016

Lo difícil de esta foto

Caminando en la penumbra de la madrugada, a eso de las cinco de la mañana, comenzamos a adivinar - entre las copas de los árboles - una silueta imponente. Siempre esquiva, saliendo brevemente para ocultarse por largos trechos del camino, poco a poco comenzamos a descubrir la mole del volcán San Cristóbal (1,745 msnm).

Así nos amaneció, entre los árboles del volcán Casitas, y caminando sin parar; en esta situación apenas divisamos la cumbre del volcán San Cristóbal entre la fronda.

Habíamos salido, antes de las cinco de la madrugada, de la hacienda Apastepe, en la falda del volcán Casitas (1,405 msnm), hasta donde habíamos llegado más temprano desde Chichigalpa. Después de pasar una extensa plantación de frondosos aguacates, penetramos en el bosque que cubre la vertiente suroeste del Casitas; y de pronto en una vuelta del camino, con los primeros rayos de sol: la mejor vista del cráter del volcán más alto de Nicaragua.

Lo malo era que había mucho contraste entre las sombras imperantes aún y el suave brillo de las arenas enrojecidas del volcán; además las amplias copas sólo dejaban ver retazos de su figura, y no había manera de sacarle una buena foto. Las opciones que se nos plantearon fueron: regresarnos varios kilómetros de camino y desandar lo andado para buscar un lugar “más pelado”, sin árboles. Continuar caminando y confiar en la suerte de encontrar más adelante un lugar idóneo, con menos árboles, lo que nos pareció menos posible, porque a medida que avanzamos el bosque tropical se cerraba más sobre nuestras cabezas.

La tercera opción - fue la que finalmente seguimos - era subirse a uno de los árboles y hacer la foto… pero lo que no contábamos es que al momento de la misma sólo hubo libre una mano para preparar la cámara, mientras la otra garantizaba la vida. La foto la tomamos desde unos 820 msnm, por eso el volcán no luce tan alto como cuando lo vemos desde la carretera.

Así nos quedó la mentada foto de la cumbre del volcán San Cristóbal, visto de frente. 

La calidad no salió como esperábamos, pero nos dimos cuenta hasta que ya habíamos bajado al suelo. Resumen: no estamos contentos, pero es lo mejor que pudimos hacer para que Ustedes se den una idea de lo imponente que luce el volcán desde ese ángulo. Simplemente sugiere que no intentemos subirlo. Al final del cuento, allá arriba decidimos no continuar porque hay mucho material suelto, sobre todo en la parte final, llegando al borde del cráter; y mejor esperamos que las lluvias de este invierno terminen por lavarlo, para más seguridad.

Desde un árbol, en algún lugar de esa espesura hicimos la foto anterior, a riesgo de un "sopapo" (golpe fuerte), al físico o a la cámara.

Este volcán no se puede subir por su cara principal, que es la vista que se ofrece desde la carretera León – Chinandega, debido a los precipicios arenosos que lo impiden: hay que subirlo desde sus costados, ya sea desde la hacienda Las Rojas, en Chinandega, o desde la comarca El Pellizco, en Chichigalpa. Además los caminos de acceso por el frente, están cortados por profundos "zanjones" muy peligrosos. Por eso es que no hay un sitio idóneo donde podamos verlo de frente y cerca.

Esta es la imagen "neutra" del volcán San Cristóbal, visto desde la carretera León - Chinandega, tomada a 8.5 kilómetros de su base.


Invitamos a Ustedes a visitar Chichigalpa y Apastepe, aprovechen que disminuyen las lluvias y que todo verdea  a ver si encuentran un mejor ángulo para este fotogénico volcán. Les deseamos suerte y siempre cumplan las medidas de seguridad que ya les hemos sugerido.

martes, 1 de marzo de 2016

TOME NOTA

Quizás si usted es nicaragüense ya estará de sobra enterado sobre el reciente aumento de la actividad de nuestros volcanes: el primero de la fila es el Momotombo; pero también están activos el Telica, San Cristóbal, Masaya, y siempre se mantiene activo el Concepción.

Con la sola excepción del Concepción y el Masaya, los volcanes de Nicaragua no tienen poblaciones importantes muy cerca, por lo que disminuye su potencial para crear mucho daño. Pero eso de acercarse a ellos sí que puede ser muy peligroso, así que le recomendamos seguir al menos las siguientes sugerencias.

Imagen del volcán Momotombo, un poco antes de todo este enojo que se tiene ahora 


Primero, antes de escalar un volcán infórmese del nivel de actividad que presenta, le recomendamos, además de los medios de comunicación, la página del SINAPRED.

Segundo, si el volcán que usted desea visitar está en una situación de alerta, como el caso del Momotombo, pues lo mejor sería visitar otro volcán, ya que afortunadamente tenemos distintas opciones.

Tercero, independientemente del nivel de alerta, si el volcán está activo siempre tome medidas de seguridad básicas como: contratar guías locales que conozcan muy bien el terreno – por cualquier huida imprevista; lleve una provisión adecuada de agua, no menor de un galón por persona; debe llevar siempre un botiquín básico; calzado adecuado para la piedra volcánica, ya que el “malpaís” volcánico puede cortar la suela del zapato; pregunte antes a su guía por las mejores rutas de evacuación y trate de orientarse en ellas.

Cuarto, trate de visitar el volcán lo más temprano posible en la mañana, para evitarse también el golpe del sol; pero una cuestión muy importante es no permanecer cerca del cráter mucho tiempo. Llegue tómese las fotos de rigor y aléjese, no permanezca en los alrededores, sobre todo en el caso de aquellos volcanes, como el San Cristóbal, en donde el terreno que bordea el cráter es muy empinado y no ofrece sitios donde protegerse en una eventual explosión.

Quinto, pero no menos importante. No vaya con personas que tengan limitaciones o dificultades para correr y salvarse por sus propios medios… la experiencia indica que, a la hora de las emergencias cada quien procura salvarse por su cuenta. Nada de niños o personas con limitaciones de movilización. Si acaso se acompaña con este tipo de personas, lo mejor es que le esperen a una distancia segura.

Sexto, lleve su teléfono celular convenientemente cargado y pregunte antes a su guía si hay señal en el sitio a visitar; además de informar a familiares o amigos de la ruta que seguirá y el horario previsto.


Bueno, pero de todas maneras no deje de visitar nuestros volcanes; si los activos le dan miedo hay varios de los volcanes que están muy calmos y que siguen siendo una excelente opción: Mombacho, Casitas (Apastepe), Rota (Orota), Cosigüina…. Esperamos que tome nota de lo que hemos recomendado.

jueves, 18 de junio de 2015

Pantasma y Wiwilí esperan

Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Matagalpa y Jinotega, aún esconden – pienso – lo mejor de sus atractivos turísticos. El norte de Nicaragua tiene mucho que contar… y el cuento apenas inicia.


El río Coco, visto de Wiwilí Jinotega, hacia el sur: se observa el transporte de mercadería 

Su geografía recortada abruptamente, su clima, increíble brumoso, como en Jinotega, da paso a micro-climas que cambian y se conjugan hasta bajar al clima cálido y lluvioso de la costa Caribe. Sus tribus de origen Matagalpa o Chontales, o Ulúas, dejaron a lo largo de su geografía testimonio de su escogencia, de su presencia y forma de pensar; hoy nos toca entenderlo.

Una pequeña muestra de ese potencial turístico de la zona norte, son los municipios Pantasma y Wiwilí (en realidad debiera escribirlo Güigüilí).

La carretera de Pantasma a Wiwilí, es un tramo notable de nuestra historia y de nuestra geografía. Si Usted quisiera tan solo una pequeña prueba de lo mucho que ha cambiado Nicaragua, sólo tiene que visitar este pedacito de geografía y hacer su propio juicio de nuestra belleza y de nuestro reencuentro como país, nación y cultura.

Si Usted no conoce Pantasma, no debe dudar en visitarlo: fue considerado a lo largo de muchos años un lugar mítico para los conquistadores españoles. A inicios de nuestra historia, la región se plantó como una zona mítica de fantasmas y deidades indígenas que atemorizaron a los españoles.

Wiwilí, fue una zona de embarque de madera, su papel en la orilla del río Coco fue de servir de último punto de acceso desde Nueva Segovia a la Costa Caribe de Nicaragua. Su importancia estratégica se vio aumentada durante la guerra del General Sandino, que propuso este municipio, como un modelo de desarrollo comunitario.


Detalle del ribera oeste (Nueva Segovia) del río Coco

Como les decía, hoy ambos municipios – Pantasma y Wiwilí – y sus pobladores, apenas comienzan a mostrar su gran potencial productivo: café, cacao, musáceas, granos básicos, ganado y demás; y en el tema de turismo… juzguen Ustedes.

Estuve en cada una de las comarcas de Pantasma sobre el camino a Wiwilí: El Aserrío, El Malecón, Estancia Cora (Guasimal), El Chile, Bocas de Vilán, Zompopera 1 (El Bojazo), Zompopera 2 (Zompoperita), El Comal y El Cuá Abajo. En cada una de ellas he hablado con los productores campesinos, y en cada una de ellas he encontrado la propuesta de seguir adelante. Así que, el despertar turístico de esta zona es cuestión de tiempo.

En Wiwilí, sus comarcas La Marañosa, La Concordia, Maleconcito, Corozal, El Jicote y El Cacao, todas ubicadas sobre la carretera a Pantasma, igualmente esperan un aumento del turismo con la construcción de la carretera de concreto hidráulico, que ya está en diseño.

Los dos principales atractivos de Wiwilí son su propia ribera junto al río Coco, el río más portentoso de Nicaragua; y su adyacente macizo Kilambé, que es un conjunto de alturas de más de mil metros, con una alta diversidad biológica.

Primero les hablo del río Coco. Este río divide a los Departamentos de Jinotega y Nueva Segovia. En el caso del Departamento Nueva Segovia, para llegar ahí la ruta es Ocotal – San Fernando – Susucayán – Quilalí – Wiwilí; y en el caso del Departamento Jinotega, la ruta es Jinotega – Pantasma – Wiwilí. Ambas rutas se encuentra en el río Coco. En resumen, hay dos municipios que se llaman Wiwilí, uno pertenece a Nueva Segovia, el otro a Jinotega, y están separados por el río Coco.

El río Coco, como les contamos antes, nace en el cañón de Somoto, al juntarse los pequeños ríos Comalí (que viene de Honduras) y Tapacalí (que viene de de San José de Cusmapa). Cuando pasa por Wiwilí ya ha recibido los aportes de los ríos Macuelizo, Dipilto, Estelí, Jícaro, Pantasma y Cuá. Los pangueros o lancheros que trabajan ahí conocen la dinámica de vida del río: por ejemplo, cuando lleva mucha lechuga de agua saben que está lloviendo en el río Cuá, y así conocen las demás cosas de sus llenas, sus bajos, corrientes, y demás.



El macizo del Kilambé, observado desde las haciendas cafetaleras en San Felipe

Después de Wiwilí, el río Coco recibe los aportes de los río Poteca (Pochteca: significa “comerciante” en nahua), Amak, aunque los mestizos decimos “Hamaca”, (Amak: significa “jicote” en mayangna) y finalmente el río Waspuk.

Segundo, les hablo del Kilambé, que en realidad es un macizo o conjunto de cerros, sus principales alturas son: Peña del Gigante (1484 msnm), Las Nubes (1689 msnm), el Bordo de las Ventanas (1630 msnm), La Peña (1526 msnm), y El Chorro (1626 msnm); en sus alturas aún es posible la observación de Quetzales; aunque también se reporta la observación de pumas, dantos y el pájaro campana.

Si quiere darse una idea del Kilambé, solo ponga en el Google Earth: Reserva Natural Cerro Kilambé, Jinotega, Nicaragua. Ahí aparecen también por defecto los lugares San Felipe y Kilambé, que es en realidad la comarca Maleconcito, ubicada sobre la carretera. También, si le da en el Google Earth activar “carreteras” le va a aparecer la carretera Pantasma – Wiwilí, con el número 43.


Pequeña capilla rural en la comarca La Marañosa, muy cerca del río Cuá

Al igual que otros atractivos “vírgenes”, aún no hay en el macizo sitios para la recepción de turistas, así que si va por su cuenta, y quiere ir, se va desde Managua a Jinotega, y de ahí a Pantasma, después desde Pantasma hasta Wiwilí y al llegar a la comarca Maleconcito toma el camino carretero (bien rotulado) hasta la comarca San Felipe, en donde podrá contemplar de primera mano el macizo. Si desea alguna caminata, podría contactar con pobladores locales para hacer este recorrido. Desde San Felipe se puede apreciar un pequeño hilo de agua que baja de sus paredones de piedra volcánica.

El Kilambé tiene más de 55 kilómetros cuadrados y separa o divide los cursos de los ríos Coco - a su izquierda - que va paralelo a la carretera hacia  Wiwilí; y a su derecha - el río Bocay. Por el norte, limita con la comunidad Plan de Grama, y por el sur con Aguas Rojas

Con los pobladores locales constatamos que existen visitas de turistas extranjeros a la zona, aunque no supieron identificar la turoperadora.

La recomendación general es que visite el lugar, pero no en época de lluvia fuerte, porque para ir a San Felipe hay que pasar por vados que se llenan durante el invierno. Otra recomendación es que si quiere ir hasta San Felipe debe ser en un vehículo 4 x 4 en buen estado, porque hay subidas fuertes.

Pero, no queremos insistir más, lo mejor es que si quiere ir… simplemente vaya; visítelo y seguramente – si ama la naturaleza – no se arrepentirá.


martes, 12 de agosto de 2014

EL VOLCÁN MOMBACHO

Cuando uno visita Granada, junto al lago de Nicaragua, a menudo ni siquiera repara en la montaña azulada, al sur de la ciudad, que regularmente se encuentra cubierta de nubes.


Pero esa montaña en realidad es un volcán, aún activo, cubierto de bosques espesos, que esconden un secreto de siglos. Cuando los españoles conquistaron el poblado indígena de Jalteva y fundaron la ciudad, el volcán tenía una bella laguna en el interior de su cráter, similar a otras lagunas volcánicas, como la del Cosigüina.


Lo que no sabían los pobladores de la ciudad, era que el volcán que estaba a sus espaldas era en realidad una bomba de tiempo: las paredes del cráter, que contenían la laguna, estaban debilitadas y era sólo cuestión de tiempo su derrumbe.

Unos años antes de 1586, según nos cuenta el cronista español, Antonio de Cibdad Real, después de una serie de temblores, la pared cedió, provocando un alud de lodo que sepultó un poblado indígena, de un poco más de 400 indios. Si el cráter se hubiera reventado hacia el lado norte, hacia Granada, seguramente habría sido una historia muy diferente, más terrible aún, porque el suceso ocurrió de noche.


Hay hipótesis que señalan que las isletas de Granada fueron originadas por alguna erupción del volcán Mombacho: lo cierto es que las más de 360 isletas en el lago de Nicaragua, dispersas en torno a la península de Asese, son un cuadro paisajístico de gran atractivo para los fotógrafos, y fácilmente apreciables desde la cima del volcán.

Ahora, cuando vaya a Granada, esperamos que no le pase desapercibido el volcán Mombacho, y aún más, que se anime a visitarlo. Aunque tiene 1345 metros sobre el nivel del mar en su parte más alta, es bastante accesible.


Para visitar el volcán hay que ir hasta el sitio conocido como “empalme el Guanacaste”, sobre la carretera panamericana, entre Granada y Nandaime, en el kilómetro 58 de dicha carretera; ahí mismo queda la entrada. La visita tiene un costo (entrada + transporte) de USD 8 para nacionales y USD 20 para extranjeros.

El ascenso se realiza en un camioncito de la Fundación Cocibolca, que es la administradora de la Reserva Natural. Los horarios de ascenso del camioncito son: a las 8 y media, y 10 de la mañana, los días lunes a miércoles; 8 y media y 10 de la mañana, y 1 de la tarde, los días jueves a domingo. En otras palabras, el sitio está abierto todos los días.


Aparte de las impresionantes vistas, uno de los valores agregados principales del lugar es su rica biodiversidad, hay una salamandra propia del volcán (Bolitoglossa mombachoensis), solamente se la puede encontrar en sus bosques húmedos, otra especie es la ranita verde de ojos rojos (Agalychnis callidryas) y más de 120 especies de orquídeas. ¿Se anima a visitarlo?




domingo, 26 de enero de 2014

PUEBLO NUEVO, ESTELÍ

El paisaje entre San Juan de Limay y Pueblo Nuevo, en el Departamento de Estelí, está dominado por las rocas desnudas que se levantan abruptamente indicando el inicio del área protegida “Reserva Natural Tepesomoto – La Patasta”.

Casi al llegar a la comarca Los Llanos, esta es la vista en el camino Limay - Pueblo Nuevo

Desde el camino de todo tiempo entre Limay y Pueblo se observan los cerros El Esquirín (1527 msnm), El Arenal (1625 msnm), Buena Vista (1685 msnm) y El Aguacatal (1735 msnm). Muy pocos conocen que al pie de estas montañas, en tiempos prehistóricos, hace unos 30,000 años, pastaban mastodontes (una especie de elefante prehistórico), también se podía encontrar una especie de perezoso gigante, de hasta 6 metros, igualmente un armadillo gigante, con un tamaño semejante a un hipopótamo y capaz de alcanzar un peso de 2,000 kilos.

Sobre el mismo camino de todo tiempo, en buen estado, se encuentra el museo “El Bosque”, que es el sitio en donde se descubrieron restos fósiles de estas especies mencionadas. Este sitio está ubicado a unos 12 kilómetros de Pueblo Nuevo.

Vista del límite sur del área protegida Tepesomoto - La Patasta

Si desea visitar el museo “El Bosque”, tenga en cuenta que abren de martes a domingo, de 9 de la mañana a 4 de la tarde; desgraciadamente no pudimos entrar, por eso les debemos las fotos.

San Juan de Limay es una pequeña población, ubicada en lo profundo de un valle, rodeado de zonas montañosas, con apenas 281 metros sobre el nivel del mar; se caracteriza por sus esculturas en piedra, conocidas en Nicaragua, como “las gordas”. En cambio, Pueblo Nuevo está a 606 metros sobre el nivel del mar, pero hay que atravesar una parte del área protegida Tepesomoto – La Patasta, en esa área el camino asciende hasta los 1080 metros, en la comarca Los Llanos.

Les ponemos algunas fotos del camino Limay – Pueblo Nuevo, pero también queremos informarles, que una buena iniciativa ha sido ubicar en el parque de Pueblo Nuevo estatuas, que representan a las especies fósiles encontradas; además el parque está muy bonito y limpio, por eso lo estamos recomendando.

Representación de un mastodonte y un perezoso prehistóricos, en el parque de Pueblo Nuevo

Si desea visitar Pueblo Nuevo, tome la carretera Panamericana, hacia el norte, pasa Estelí y sigue hasta la entrada a Pueblo Nuevo, ubicada en el kilómetro 194, ahí entra por la carretera adoquinada y recorrerá otros 12 kilómetros entre tabacales y puestos de venta de uvas, ácidas y dulces, que se cultivan desde hace unos años en este municipio. Para pasar por el área protegida Tepesomoto – La Patasta, debe tomar la carretera a Limay… le gustará.


Ya le hemos recomendado antes, que si toma esta ruta puede pasar comprando artesanías en la comarca Ducuale grande (no confundir con la otra comarca Ducualí), un poco después de pasar Condega.